Su origen es diverso: quemaduras, cortes o heridas, acné u otras enfermedades, y tampoco su aspecto es igual en todos los casos. Pueden presentar una hiper pigmentación, o por el contrario, una evidente decoloración de la piel, y también son frecuentes aquellas de aspecto rugoso (queloides). En ocasiones, pasan casi desapercibidas o no se les da mayor importancia pero muchas personas ven muy poco estética esa cicatriz y buscan remedios efectivos para que la piel dañada recupere su aspecto original.
Más vale prevenir y lo mejor para limitar el riesgo de que nos quede una cicatriz demasiado visible es tratar cada herida de la manera correcta, es decir desinfectándola en caso de ser leve o acudiendo a un servicio sanitario si la herida es grave.
Dos sencillas precauciones más: nunca arranques la costra de una herida o la piel de una zona quemada o dañada por algún motivo y, además, protege cualquier cicatriz del sol con una crema específica, de alta protección.
Tratamientos naturales, estéticos y quirúrgicos
La cosmética y la aparatología actual ofrecen múltiples soluciones capaces de minimizar el efecto visual de una cicatriz, incluso de eliminarla. El dermatólogo sabrá aconsejarte sobre la mejor opción teniendo en cuenta las características de tu piel y de esa marca que quieres borrar (determinará especialmente su grado de profundidad).
Los tradicionales peelings, utilizados durante años para tratar las cicatrices, han dado lugar a otros tratamientos menos agresivos y más efectivos como la dermoabrasión, la luz pulsada o el láser, realmente eficaz en muchos casos.
Otra posibilidad es recurrir a alguna de las cremas específicas que, con un poco de constancia, también proporcionan excelentes resultados a la hora de eliminar las capas más superficiales de la epidermis potenciando su regeneración (así, poco a poco, la piel de la cicatriz se irá igualando con el resto, haciéndose cada vez menos visible). Si utilizas alguno de estos productos recuerda seguir estrictamente las indicaciones y proteger la zona tratada con una crema protectora solar efecto pantalla total.
Remedios caseros
Tal vez no te apetezca recurrir a métodos tan “drásticos” y quieras recurrir a los remedios más naturales. En este sentido, la fitoterapia te ofrece soluciones que pueden llegar a sorprenderte por su eficacia, eso sí, con constancia y paciencia.
Plantas como la manzanilla, el tomillo, la caléndula y el casi “mágico” aloe vera poseen propiedades que las convierten en excelentes ingredientes para tratamientos anti-cicatrices que puedes llevar a cabo tu misma.
La manzanilla es perfecta para reparar múltiples afecciones de la piel (también para blanquearla). Es antiséptica, calmante y antiinflamatoria. A la capacidad bactericida y cicatrizante del aloe hay que unir su poder hidratante y, por su parte, la caléndula y el tomillo ayudan a la regeneración de los tejidos.
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